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La Muralla

...un préstamo

...un préstamo

"Buenas, vengo a pedir un préstamo", así comenzó un amigo mío cuando se encontró que estaba desesperado porque su negocio estaba en ruinas, el tipo es granjero, hace eso desde que nació, porque su padre era granjero, su abuelo también lo era, entonces al morir su padre se hizo cargo del negocio, porque es una forma de agradecerle al viejo lo que hizo por él, hoy tiene más de cuarenta, y el tema del clima le dejó con poca cosa, el viento, la lluvia, las pocas lluvias, las plagas, en definitiva quiere pedir plata para comenzar de nuevo, esta solo porque esos problemas le hicieron perder la fe, las familia, los amigos, el futuro, pero viene a pedir, con las manos llenas de manchas del trabajo, llenas de callos, y llenas de ganas de trabajar, de que esa granja de la familia no sea un campo sin futuro, porque él cree que las verduras, la comida son las que mueven el mundo, y se siente orgulloso de contribuir a un mundo mejor, plantando, cuidando y cosechando... es lo que hacía su abuelo y enseño a su padre, y su padre luego enseño a él, y el enseñaba a sus hijos, antes de que su mujer los quitara del campo, porque no veía futuro para ellos...

"Así es que necesito una ayuda, un préstamo..." eso fue lo que dijo.

Pero resulta que un banco cumple con un montón de requisitos, y no basta con tener ganas, saber hacerlo, no basta con dedicarle toda una vida al campo, porque hace falta garantías para obtener un préstamo... y las garantías que mi amigo les mostros fueron sus manos, pero no eran suficientes, así que sobre la mesa puso los riñones, los pulmones, el hígado, hasta el corazón entre las manos le ofreció, pero no, no es suficiente garantía, lo lamentamos mucho pero así son las cosas, regrese la semana que viene... gracias por su preferencia.

Mi amigo no regreso, porque ya no se preocupa por las garantías y mucho menos por los bancos, no se preocupa por sus hijos ni se preocupa por la tierra porque lamentablemente para nosotros ya es parte de ella.

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